{"id":403,"date":"2015-07-20T03:22:02","date_gmt":"2015-07-20T03:22:02","guid":{"rendered":"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/?p=403"},"modified":"2015-07-29T10:27:33","modified_gmt":"2015-07-29T10:27:33","slug":"el-demonio-comprado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zatma.org\/?p=403","title":{"rendered":"El demonio comprado"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_279\" aria-describedby=\"caption-attachment-279\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/20141011_185813-e1430363707499.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-279 size-thumbnail\" src=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/20141011_185813-e1430363707499-150x150.jpg\" alt=\"20141011_185813\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-279\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"mailto:%20shiyaosheng@gmail.com\" target=\"_blank\">Yao Sheng Shakya<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>Queridos amigos,<\/p>\n<p>El camino del Zen apunta siempre hacia tomar responsabilidad por nuestras acciones y mantener nuestros compromisos. No obstante \u00bfCu\u00e1ntas veces nos juramos hacer tal o cual cosa y al cabo de algunos d\u00edas, nos olvidamos completamente de todo? Friedrich Nietzche dijo una vez que \u201clos hombres viven minti\u00e9ndose a s\u00ed mismos y, en todo caso, mienten a los dem\u00e1s como caso particular\u201d. Lo mismo puede aplicarse a los compromisos: en general, los compromisos con nosotros mismos son los primeros en caer. Este no es el camino de los practicantes del Zen.<\/p>\n<p>Una cl\u00e1sica historia ilustra lo que quiero decir.<\/p>\n<p>Hab\u00eda una vez un hombre que iba caminando por un gran mercado, de esos mercados con tiendas coloridas de todo tipo, donde se venden vegetales, incienso, peque\u00f1as cajitas de marfil y art\u00edculos variados. En uno de los puestos se anunciaba \u201cSe venden demonios\u201d. El hombre estaba muy asombrado claramente (\u00bfqui\u00e9n no lo estar\u00eda?) as\u00ed que consult\u00f3 al vendedor:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0 Buenos d\u00edas se\u00f1or, d\u00edgame\u2026 \u00bfPor qu\u00e9 raz\u00f3n alguien ir\u00eda a comprarle un demonio?<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0 \u00a1Buenas tardes amigo! Oh, estos demonios son muy particulares. Son sumamente obedientes y pueden hacer cualquier tarea del hogar. Usted debe solamente indicarle con precisi\u00f3n que deberes necesita que cumpla cada ma\u00f1ana y cuando vuelva de su trabajo encontrar\u00e1 todo hecho: la cama tendida, la ropa lavada y planchada, la cena lista\u2026<\/p>\n<p>El hombre estaba entusiasmad\u00edsimo, ya que era soltero y su casa era pr\u00e1cticamente una pocilga.<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0\u00a1Bien! Me llevar\u00e9 el demonio<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0De acuerdo. Pero recuerde, por favor, que debe darle instrucciones al demonio cada d\u00eda o cosas inesperadas pueden llegar a ocurrirle.<\/p>\n<p>Fue as\u00ed que nuestro protagonista llev\u00f3 a su casa a esta criatura con la gran promesa de una vida libre de quehaceres dom\u00e9sticos. Cada d\u00eda por la ma\u00f1ana, le daba sus \u00f3rdenes y al volver todo iba de maravillas: su hogar estaba siempre limpio, ordenado y la cena caliente lo esperaba en una mesa impecablemente servida.<\/p>\n<p>Todo fue un sue\u00f1o hasta que una noche, la noche de su cumplea\u00f1os, sus amigos de la oficina dieron una fiesta sorpresa para agasajarlo. Borracho y exaltado por la atenci\u00f3n recibida bail\u00f3 y se divirti\u00f3 a sus anchas durante toda la noche. Al amanecer, acept\u00f3 la gentil invitaci\u00f3n de una de sus compa\u00f1eras de trabajo para \u201cdescansar\u201d en su casa.<\/p>\n<p>Finalmente, cuando lleg\u00f3 a su hogar al d\u00eda siguiente encontr\u00f3 que el demonio estaba cocinando al hijo del vecino. Lo hab\u00eda fijado prolijamente a una estaca, mientras le daba vueltas para que reciba un tostado parejo. Desesperado, corri\u00f3 al mercado para recriminarle al vendedor su temeridad al venderle el demonio y para implorarle ayuda. El mercader de demonios lo mir\u00f3 resignadamente:<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0 Yo le indiqu\u00e9 que jam\u00e1s dejara al demonio sin ocupaci\u00f3n<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0 Pero\u2026 \u00bfQu\u00e9 deb\u00eda hacer en caso de ausentarme?<\/p>\n<p>&#8211; \u00a0 \u00a1Ah eso! Muy f\u00e1cil. Deb\u00eda decirle al demonio que cuando terminara sus tareas se entretuviera subiendo y bajando de uno de los \u00e1rboles del jard\u00edn.<\/p>\n<p>De esta manera termina nuestra historia. Es un cuento muy antiguo y muy conocido en las \u00e1reas donde predomina el Hinduismo y el Budismo. Algunos dicen que la historia ilustra que la mente siempre debe tener una ocupaci\u00f3n (incluso hay un refr\u00e1n que dice \u201cuna mente ociosa es el taller del diablo\u201d) para evitar caer en caminos perniciosos. Puede ser. El ocio no siempre es malo, pero el abandono si lo es. Otro significado, m\u00e1s esot\u00e9rico, dice que la historia hace referencia a las pr\u00e1cticas de meditaci\u00f3n: cuando ninguna t\u00e9cnica parece funcionar y la mente est\u00e1 inquieta no queda otra ocupaci\u00f3n que observar la respiraci\u00f3n haciendo subir y bajar nuestro abdomen y pecho tal como el demonio de la historia con su \u00e1rbol.<\/p>\n<p>Sea como sea, estimados lectores: \u00a1mantengan sus compromisos! Busquen los medios para estar siempre motivados, para cumplir con sus objetivos, establ\u00e9zcanse metas concretas y delimitadas a lo largo del d\u00eda\u2026 un d\u00eda por vez.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>C\u00f3mo todos saben&#8230; la constancia nos conduce al objetivo. Una vez desarrollada, se convierte en una actitud que nos permite seguir adelante, a pesar de las dificultades o la p\u00e9rdida de la motivaci\u00f3n.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":404,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[1],"tags":[18,26],"class_list":["post-403","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-uncategorized","tag-essays","tag-pequenas-historias"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/403","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=403"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/403\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":408,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/403\/revisions\/408"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/404"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=403"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=403"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=403"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}