{"id":712,"date":"2016-02-11T13:23:48","date_gmt":"2016-02-11T13:23:48","guid":{"rendered":"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/?p=712"},"modified":"2016-02-11T13:23:48","modified_gmt":"2016-02-11T13:23:48","slug":"el-regalo-de-los-insultos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zatma.org\/?p=712","title":{"rendered":"El regalo de los insultos"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_279\" aria-describedby=\"caption-attachment-279\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/20141011_185813-e1430363707499.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-279 size-thumbnail\" src=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/20141011_185813-e1430363707499-150x150.jpg\" alt=\"20141011_185813\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-279\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"mailto:%20shiyaosheng@gmail.com\" target=\"_blank\">Yao Sheng Shakya<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hace poco, una se\u00f1ora me consult\u00f3 la mejor forma de tratar con las agresiones ajenas. No es un secreto para nadie que hay mucha gente agresiva suelta por ah\u00ed. La violencia verbal adquiere diversos aspectos: provocaciones, insultos lisos y llanos o una versi\u00f3n m\u00e1s sutil que incluye arrastrarnos a tomar partido en una cuesti\u00f3n que no nos interesa o involucra, bajo pena de sufrir los desaires del orador\u2026 somos arrastrados a una conversaci\u00f3n que no nos involucra y cuyo \u00fanico corolario ser\u00e1 elevar la presi\u00f3n, los latidos y los niveles de adrenalina en sangre del que participe en ella.<\/p>\n<p>Nuestros preceptos budistas, establecen en primer lugar que no iniciemos ninguna forma de agresi\u00f3n (en esto hay que ser razonables, claramente, defenderse de un acto violento cuando peligra nuestra integridad o la de alguien bajo nuestro cuidado es perfectamente permisible).<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del aspecto moral del precepto, est\u00e1 el aspecto pr\u00e1ctico: si no iniciamos agresiones, reducimos la posibilidad de que nos agredan, evitamos llamar la atenci\u00f3n de aquellas personas pendencieras que est\u00e1n a la busca de un blanco. Esto disminuye la ansiedad que podemos sentir en el nuestra vida diaria. Karma significa \u201ccausalidad\u201d. Si no sembramos agresi\u00f3n, no cosecharemos represalias.<\/p>\n<p>\u00bfPero qu\u00e9 ocurre si no habiendo provocado a nadie nos volvemos blancos de alg\u00fan tipo de agresi\u00f3n? Muchas veces, es como si llev\u00e1ramos un blanco pintado en la espalda. Un trabajador eficiente, por ejemplo, muy probablemente atraer\u00e1 sobre s\u00ed el ataque (p\u00fablico o furtivo) de alg\u00fan colega menos agraciado. Las frustraciones de los dem\u00e1s ser\u00e1n proyectadas sobre nosotros por cualquier motivo: porque nuestro jard\u00edn es m\u00e1s bonito, porque tenemos m\u00e1s (o menos) dinero o porque tenemos (o no tenemos) dos hermosos hijos. La lista es infinita.<\/p>\n<p>La siguiente historia plantea una de las posibles formas de hacer frente a estas situaciones.<\/p>\n<p><em>En una aldea rural de China viv\u00eda un viejo maestro Chan. En su juventud, hab\u00eda sido fogoso y aguerrido, capaz de dominar varios estilos de artes marciales, adem\u00e1s de un gran meditador. Como si esto fuera poco, era incre\u00edblemente h\u00e1bil para predicar el Dharma y ayudar a los dem\u00e1s a encontrar el Camino. Pero ahora, habiendo llegado el momento de su retiro, se hab\u00eda constru\u00eddo una peque\u00f1a caba\u00f1a en una comarca remota para disfrutar de su dorada vejez.<\/em><\/p>\n<p><em>Un buen d\u00eda, lleg\u00f3 al pueblo un joven que hab\u00eda o\u00eddo de la fama del viejo maestro. Sus puntos de vista, \u00e9l pensaba, eran diametralmente opuestos a lo del marchito predicador. Adem\u00e1s, sus enfoques eran m\u00e1s creativos y sutiles que los del viejo. Se sent\u00eda superior en muchos aspectos y de alguna forma receloso de la fama del monje.<\/em><\/p>\n<p><em>As\u00ed, con el objeto de \u201cponerlo en su lugar\u201d, se dirigi\u00f3 al retiro del maestro y lo encontr\u00f3 tomando alegremente el t\u00e9 con algunos de sus antiguos disc\u00edpulos que estaban de visita. Ah\u00ed mismo le espet\u00f3:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Monje, he escuchado tus doctrinas por doquier, pero para m\u00ed todo lo que dices no son m\u00e1s que sinsentidos, confundes a la gente con palabrer\u00edo in\u00fatil y tus pensamientos no tienen sustancia.<\/em><\/p>\n<p><em>El joven, esper\u00f3 ansiosamente la respuesta, pensando que hab\u00eda clavado su pu\u00f1al ah\u00ed donde dol\u00eda. Razon\u00f3 que el maestro no tardar\u00eda en responder y, as\u00ed, enzarzados en un dram\u00e1tico debate, quedar\u00eda clara su superioridad y dejar\u00eda en blanco sobre negro frente a los presentes, que el viejo era un farsante. Pero el maestro, se limit\u00f3 a sonreir y tomar el t\u00e9, sin apartar la vista del muchacho.<\/em><\/p>\n<p><em>El silencio, enfureci\u00f3 al retador, qui\u00e9n volvi\u00f3 a la carga varias veces subiendo el tono cada vez: atac\u00f3 sus viejas ense\u00f1anzas, lo cit\u00f3, refut\u00f3 sus puntos de vista invocando a los cl\u00e1sicos antiguos, puso en duda sus cualidades morales y lleg\u00f3 al final a los gritos, gesticulando como un molino y con la cara roja de ira. Incapaz de discutir con alguien que se limitaba a sonre\u00edr y tomar t\u00e9, se fue airadamente, maldiciendo en voz alta hasta que se perdi\u00f3 de vista.<\/em><\/p>\n<p><em>Los disc\u00edpulos del maestro estaban conmocionados. \u00bfQui\u00e9n era este joven? \u00bfY c\u00f3mo pod\u00eda ser que el maestro no se haya defendido ante semejantes ataques a la tarea de toda su vida? La Doctrina de Buda hab\u00eda sido atacada y el maestro, h\u00e1bil polemista y lector de sermones en su juventud no hab\u00eda dicho una sola palabra. Exig\u00edan una explicaci\u00f3n, una r\u00e9plica inmediata.<\/em><\/p>\n<p><em>Viendo el sufrimiento de sus disc\u00edpulos, el maestro sonr\u00edo una vez m\u00e1s y habiendo terminado su t\u00e9, le pregunt\u00f3 a la persona que estaba a su derecha:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; \u00bfSi alguien se acerca a ti con un regalo y t\u00fa no se lo aceptas? \u00bfDe qui\u00e9n es el regalo?<\/em><\/p>\n<p><em>A lo que el disc\u00edpulo le contesto:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Si yo no lo acepto, entonces, todav\u00eda es de quien lo trajo.<\/em><\/p>\n<p><em>El maestro remat\u00f3 entonces su conclusi\u00f3n:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Lo mismo vale para la envidia, la rabia y la violencia. Si adquieres la habilidad de reconocer estas emociones en otros y no las aceptas, es decir no te haces cargo de ellas, entonces, se quedan con ellos y contin\u00faan perteneciendo a quienes las llevan.<\/em><\/p>\n<p>Y as\u00ed es, queridos amigos, como el viejo maestro lidiaba con este tipo de agresiones. Muchas veces creemos que es nuestro derecho constitucional aleccionar a todos los que nos agreden o dicen algo con lo que no estamos de acuerdo como si fu\u00e9ramos justicieros\u2026 pero lo cierto, es que lo \u00fanico cambia, no es nuestro agresor, sino nuestro pulso y nuestro d\u00eda que se arruina.<\/p>\n<p>\u00a1Sean cuidadosos y aprendan a no aceptar estos \u201cregalos\u201d! \u00a1Es un arte que bien vale la pena aprender!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Dicen que cuando alguien est\u00e1 atrapado en arenas movedizas, cuanto m\u00e1s lucha para salir, m\u00e1s se hunde. En esta peque\u00f1a historia les contamos sobre un antiguo enfoque para no hundirse m\u00e1s y m\u00e1s en el terreno de las agresiones.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":713,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[11],"tags":[18,26],"class_list":["post-712","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espanol","tag-essays","tag-pequenas-historias"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/712","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=712"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/712\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":714,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/712\/revisions\/714"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/713"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=712"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=712"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=712"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}