{"id":756,"date":"2016-03-13T19:42:34","date_gmt":"2016-03-13T19:42:34","guid":{"rendered":"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/?p=756"},"modified":"2016-03-13T19:44:38","modified_gmt":"2016-03-13T19:44:38","slug":"756","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/zatma.org\/?p=756","title":{"rendered":"Un dia para celebrar"},"content":{"rendered":"<figure id=\"attachment_279\" aria-describedby=\"caption-attachment-279\" style=\"width: 150px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/20141011_185813-e1430363707499.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-279 size-thumbnail\" src=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2015\/04\/20141011_185813-e1430363707499-150x150.jpg\" alt=\"20141011_185813\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-279\" class=\"wp-caption-text\"><a href=\"mailto:%20shiyaosheng@gmail.com\" target=\"_blank\">Yao Sheng Shakya<\/a><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u201cSeis d\u00edas trabajar\u00e1s, mas en el s\u00e9ptimo d\u00eda descansar\u00e1s; aun sea en el tiempo de arar y de segar, descansar\u00e1s.\u201d <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u00c9xodo 34:21<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>\u201cNunca confundas movimiento con acci\u00f3n\u201d <\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><strong>Ernest Hemingway<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Hoy quer\u00eda hablarles de algo muy importante para todos nosotros: el descanso. Esta es la era de la civilizaci\u00f3n en donde se ha erigido como \u00eddolo a la eficiencia. No sabemos bien para que queremos la eficiencia, pero a todos nos venden soluciones que nos permiten acercarnos al ideal: comida pre-lista, transportes r\u00e1pidos, agendas sobre todo tipo de dispositivo o en la nube, m\u00e9todos diversos para organizarse, videos motivacionales, pastillas m\u00e1gicas que nos ahorrar\u00e1n horas de ejercicios\u2026 en fin. Me pregunto de que le sirve a una persona ser eficiente si hace las cosas equivocadas. Si, por ejemplo, cursara un programa para ser el m\u00e1s tonto del barrio, lo lograr\u00eda 15% antes que los dem\u00e1s (disculpen la exageraci\u00f3n obvia). Tal vez, esa sea el fin de correr para todos lados: que nos libre de responder estas preguntas.<\/p>\n<p>A\u00fan peor, mucha gente se vuelve adicta a lo urgente. Todo el tiempo, les gusta estar haciendo cosas, no importa qu\u00e9. La urgencia se vuelve como una droga sin la cual no pueden vivir y, como muchas drogas, les impide hacerle frente a las cuestiones importantes. Son como exploradores abri\u00e9ndose paso a machetazos en la selva equivocada.<\/p>\n<p>En las oficinas, pero sobre todo en algunas empresas donde el valor colectivo es la urgencia, las personas corren de ac\u00e1 para all\u00e1 como gallinas sin cabeza, llevando papeles y carpetas en las manos, mandando correos electr\u00f3nicos (la cantidad de correos enviados y llamados realizados es un par\u00e1metro de eficiencia en estos lados) y otras tareas que demuestren movimiento constante. Tal vez nadie entienda si est\u00e1n realmente logrando algo, pero no importa. Mientras nos movamos sin cesar, no sentiremos la necesidad de pregunt\u00e1rnoslo.<\/p>\n<p>La proactividad, idea introducida por el psiquiatra Victor Frankl como \u201cla libertad\u00a0para elegir nuestra\u00a0actitud\u00a0frente a las circunstancias que nos ofrece nuestra propia vida\u201d, ha sido tergiversada por los sectores de recursos humanos de todo el mundo para pedir \u201cgente que se lance a resolver los problemas que surjan como polillas al fuego\u201d. Victor Frankl era adem\u00e1s un jud\u00edo que fue llevado a los campos de concentraci\u00f3n, donde perdi\u00f3 a su mujer y a sus padres. En el per\u00edodo de varios a\u00f1os donde fue sometido a todo tipo de privaciones y vejaciones, \u00e9l desarroll\u00f3 este concepto, con la \u00edntima convicci\u00f3n de que a pesar de no tener grandes libertades externas (los guardias regulaban cada minuto de la vida de los prisioneros), nadie podr\u00eda quitarle su libertad interior.<\/p>\n<p>A\u00fan m\u00e1s, el ocio, como actividades que realizamos en nuestro tiempo libre, se liga cada vez m\u00e1s al consumo. No sirve de nada tener tiempo libre si no tenemos dinero para gastar: restaurantes, reuniones con bebidas y alimentos ex\u00f3ticos, discotecas, parques tem\u00e1ticos, consolas de juegos, computadoras, tel\u00e9fonos, tablets\u2026 parece ser la \u00fanica forma de \u201cdisfrutar\u201d ese tiempo libre.<\/p>\n<p>D\u00e9jenme contarle un peque\u00f1a historia al respecto:<\/p>\n<p><em>En la antigua China viv\u00eda un hombre conocido por su autoconfianza y trabajo duro. Hab\u00eda comenzado muy joven a trabajar en un comercio de comidas y, tras cumplir agotadoras jornadas de trabajo, hab\u00eda acumulado lo suficiente como para abrir su propio local.<\/em><\/p>\n<p><em>La experiencia acumulada sumada a un manejo impecable de las compras y el esfuerzo que pon\u00eda en atender a los clientes hizo de su emprendimiento un \u00e9xito. Pocos a\u00f1os despu\u00e9s, ya contaba con varias sucursales y hab\u00eda comenzado nuevos negocios en las ciudades vecinas.<\/em><\/p>\n<p><em>A medida que su imperio comercial se expand\u00eda, tambi\u00e9n lo hac\u00eda su cansancio. M\u00e1s negocios, m\u00e1s problemas que atender\u2026 adicionalmente, su \u00e9xito era un im\u00e1n para los charlatanes, los ambiciosos, los estafadores, gente que robaba su atenci\u00f3n a diario. Un d\u00eda, exhausto, se dio cuenta de que a pesar de su riqueza material, su vida era miserable y sin sentido. No sab\u00eda que hacer. Se sent\u00eda un poco humillado\u2026 imag\u00ednense. Toda una vida trabajando para conseguir esto y se daba cuenta de que a su alrededor todo se desplomaba. Su esposa y sus hijos, que una vez hab\u00edan sido su pilar y la fuente de sus motivaciones, se hab\u00edan vuelto unos extra\u00f1os para \u00e9l. Secretamente, pensaba que lo soportaban m\u00e1s bien. Pens\u00f3 en que cosas compart\u00edan\u2026 y no se le ocurrieron muchas cosas m\u00e1s que el techo. Se sent\u00eda desorientado y deprimido, as\u00ed que se decidi\u00f3 a visitar a un viejo maestro Chan que viv\u00eda tras las monta\u00f1as para pedirle consejo. El viaje duraba un par de d\u00edas, as\u00ed que avis\u00f3 a su familia y a los encargados de sus negocios y parti\u00f3.<\/em><\/p>\n<p><em>El camino era precioso: los bosques vest\u00edan tonalidades rojizas y amarillas en el fresco oto\u00f1o y la brisa tra\u00eda consigo el frescor de la nieve de las cumbres. Las monta\u00f1as azules, perfectas y silenciosas se recortaban en el horizonte, inalcanzables. Cada paso que daba aflojaba el nudo en su pecho y esperaba con ansia el encuentro con el maestro. Por las noches, acampaba y com\u00eda algunos vegetales que mezclaba con trigo seco y agua.<\/em><\/p>\n<p><em>Un d\u00eda, cuando estaba por amanecer, lleg\u00f3 a la caba\u00f1a donde viv\u00eda el maestro. Era un hombre muy anciano, aunque sus movimientos mostraban una gran agilidad. Cuando \u00e9l lleg\u00f3, estaba absorto contemplando una tetera de hierro sobre el fuego. Su sonrisa le inspiraba confianza y tranquilidad. El maestro, lo invit\u00f3 a sentarse en un tronco junto al fuego y le ofreci\u00f3 una taza de t\u00e9 hirviente. Una vez le hubo contado su estado interior y el dilema que cargaba sobre sus hombros, el viejo monje simplemente sonr\u00edo y le dijo:<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Buen hombre, vienes a m\u00ed abatido y cansado. No hay nada de malo en tus negocios, me cuentas que siempre has obrado con honestidad y esfuerzo. Pero as\u00ed, como el caminante detiene su marcha y observa el Sol y las estrellas para saber si va en la senda correcta, es justo detenerse de vez en cuando. Todo en este mundo es transitorio, t\u00fa, yo, tus riquezas, incluso este bosque y estas monta\u00f1as desaparecer\u00e1n a su tiempo. El hombre del Zen lleva dentro su tesoro y va por el mundo con alegr\u00eda sabiendo que nadie se lo podr\u00e1 quitar. Buda predic\u00f3 que esta vida era amarga y dolorosa justamente a causa de nuestros deseos\u2026 y que la \u00fanica forma de salir era acabar con ellos.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Maestro, he invertido a\u00f1os de mi vida de esta manera y me siento incapaz de cambiar. En mi juventud, me jur\u00e9 que alg\u00fan d\u00eda sacar\u00eda a mi familia de la pobreza y les dar\u00eda las comodidades que se merec\u00edan. Pero ahora me siento como el \u00e1rbol que ha derramado toda su savia y ya no tiene m\u00e1s para dar. Estoy muerto por dentro. Sus palabras me conmueven, pero mu\u00e9streme un camino que pueda seguir.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Hijo, no hay recetas m\u00e1gicas. Cada uno tiene un camino diferente que recorrer. No te arrepientas demasiado. Si no hubieses llegado a este punto, jam\u00e1s te habr\u00edas dado cuenta de lo vac\u00edo que era vivir para el mundo. Afortunada o no, tu decisi\u00f3n te trajo aqu\u00ed. Y si est\u00e1s aqu\u00ed, es porque el trabajo invisible ha comenzado. Cada d\u00eda, una vez terminada tu labor, llega a tu hogar y despr\u00e9ndete de lo que lleves. B\u00e1\u00f1ate con tranquilidad y ceremonia y deja que tus pensamientos se aquieten. Luego, medita. Respira profundamente y siente como, poco a poco, los pensamientos se van como burbujas en la corriente. Si\u00e9ntate a la mesa con tu esposa, con tus hijos, esc\u00fachalos. Ellos no s\u00f3lo necesitan de tu dinero, sino de ti. Necesitan tu consejo, tu abrazo, tu sonrisa. Practica de esta manera. Un d\u00eda a la semana, haz las previsiones para dedicarte completamente al Dharma. Medita, pasea por el bosque, comparte con los tuyos las horas que ya no volver\u00e1n. <\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Hay gran sabidur\u00eda en tus palabras, pero \u00bfQu\u00e9 ser\u00e1 de mis negocios? Se resentir\u00e1n y me arruinar\u00e9. La gente que me miraba con admiraci\u00f3n no se molestar\u00e1 en saludarme, incluso mi familia me dar\u00e1 la espalda.<\/em><\/p>\n<p><em>&#8211; Ese es tu ego hablando. Tu no eres tus negocios, si no, no estar\u00edas aqu\u00ed. Ded\u00edcate a ellos, pero no le entregues completamente tu coraz\u00f3n. No dejes que tu estima est\u00e9 ligada solamente a tu \u00e9xito o a tu fracaso. Aqu\u00ed debes luchar. Cada vez que te encuentres atrapado por este tipo de pensamientos, d\u00e9jalos irse. Puedes manejar tus actividades sin orgullo ni apego, aunque no lo creas. No regales con ligereza tu tesoro. <\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Los dos hombres intercambiaron unas palabras m\u00e1s y luego se separaron. Al volver a su ciudad, nuestro protagonista cambi\u00f3 su forma de vivir. Poco a poco, su vida floreci\u00f3 nuevamente. Hab\u00eda aprendido el valor del verdadero descanso.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<figure id=\"attachment_760\" aria-describedby=\"caption-attachment-760\" style=\"width: 680px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/27266_1379566370344_5868594_n.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"wp-image-760 \" src=\"http:\/\/zatma.org\/new-wp\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/27266_1379566370344_5868594_n.jpg\" alt=\"27266_1379566370344_5868594_n\" width=\"680\" height=\"510\" srcset=\"https:\/\/zatma.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/27266_1379566370344_5868594_n.jpg 604w, https:\/\/zatma.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/27266_1379566370344_5868594_n-300x225.jpg 300w, https:\/\/zatma.org\/wp-content\/uploads\/2016\/03\/27266_1379566370344_5868594_n-250x188.jpg 250w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/a><figcaption id=\"caption-attachment-760\" class=\"wp-caption-text\">Lago Escondido, Bariloche, Argentina. Foto: Yao Sheng Shakya<\/figcaption><\/figure>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\">a<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfEs el descanso simplemente dormir o no hacer nada? \u00bfDe qu\u00e9 descansamos cuando descansamos? En esta nueva peque\u00f1a historia, un hombre abatido por la actividad intenta buscar paz para su alma consumida por las ocupaciones&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":757,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"neve_meta_sidebar":"","neve_meta_container":"","neve_meta_enable_content_width":"","neve_meta_content_width":0,"neve_meta_title_alignment":"","neve_meta_author_avatar":"","neve_post_elements_order":"","neve_meta_disable_header":"","neve_meta_disable_footer":"","neve_meta_disable_title":"","footnotes":""},"categories":[11],"tags":[18,26],"class_list":["post-756","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espanol","tag-essays","tag-pequenas-historias"],"post_mailing_queue_ids":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/756","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=756"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/756\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":762,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/756\/revisions\/762"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=756"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=756"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/zatma.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=756"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}